#Encerrados

Nada me llevó más allá. Sólo el sonido de tu susurro detrás de mi oreja que dejaba entrar el calor de tu aliento. Ese calor que me producía escalofríos y me forzaba a cerrar los puños y apretar tu falda. O tu pierna. Ya entonces sentía el sabor. Y no es que fueras excesivamente erótica, porque eras más que eso, sino que además la forma de tu cuerpo alrededor del mío formaban el abrazo perfecto. Porque quería estar tan tiempo sintiendo tu cuerpo, dentro de él, #Encerrados.

Nada me arrastra más abajo. Nada me derrumba más que sabes que nunca sentiré su abrazo de nuevo. Saber que me abrazarán muchas veces más pero que nunca será el mismo abrazo… Tanta fuerza en algo tan suave. Porque a veces lo más fuerte, lo que más te lastima, es lo que apenas puedes tocar. Pero quisiera sentir tus brazos envolviéndome y envolverte en los míos, #Encerrados.

Esos momentos de sufrimiento en los que quisieras dormir y despertar 6 meses después, cuando ya todo es mejor. Esos instantes en los que recuerdas su voz, o su risa, o sus labios o o sus manos o sus dedos o su cuerpo. Las mañanas en las que el café te envuelve en su olor, que es el tuyo. Esas noches en las que lo que piensas no puede salir porque no tiene destinatario, como una carta que no enviarás, como un poema que escribes en papel con una pluma que no pinta, como un dibujo que no se marca, como una voz sin sonido. #Encerrados.

Los recuerdos, tan breves, tan estructurales, tan parte de un rompecabezas que pretendes, y no sabes cómo, olvidar, son en sí mismos tan fuertes. Y se desgastan. Y se esfuman. Y se borran. Y los extrañas, extrañas el recuerdo del momento que extrañas. Y están ahí, #Encerrados.

Amanezco más sabio que otros días pasados. “Todo tiempo por pasado fue mejor” porque no sabía nada y la ignorancia me permitía hacer todo, intentar todo, fracasar en todo, conocerte hablarte amarte besarte tomarte tenerte no tenerte no tomarte no besarte no amarte no hablarte no conocerte. Extrañarte. Sentir todos esos deseos que dejaba escapar, #Encerrados.

Sólo tengo dos manos, dos ojos, dos piernas y tantas ganas. De salir, de hablar, de sonreír de conocer de volver de irme, de desear a alguien hasta que la extinga con cada fibra de mis dedos. Y sin embargo, de algún modo todavía extrañandolvidandodiandote estoy aquí. #Encerrado.

Deja que la oscuridad de camuflaje en lo que siento y la luz se encierre hasta querer salir. Explotar. Déjame seguir perdido un momento. Un rato. Un tiempo. Déjame regresar a donde encontré el camino, pero no lo hagas volviendo, ni llamando, ni hablando, mucho menos susurrando. Sé que poco a poco las fibras de mis dedos irán olvidando la textura de tu piel hasta que sea solamente la sensación de un recuerdo y nada más que un borroso recuerdo, #Encerrado. Deja que mi boca vaya olvidando la forma de su contraparte y la palma de mi mano vaya olvidando el recorrido de tu cuello hasta tu cadera. Quédate en la lejanía que me permita transformarte en memoria. Y dejarte ahí. Y dejarnos ahí, #Encerrados.

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